EDICIONES ENDYMION

Jesús Ayuso Jiménez

Los viejos amigos de la LIBRERÍA FUENTETAJA –en S. Bernardo 34 primero, y en el número 48 después– son los mejores conocedores de los orígenes de la EDITORIAL ENDYMION. Hace ya más de 50 años de aquellas tertulias y afanes por leer y compartir lo leído que me mostraban muchos clientes. Muchos –de ideologías muy variadas– empezaron a pedirme libros que la censura prohibía o mantenía bajo sospecha. Otros empezaron a proponerme la edición de sus ensayos, relatos y proyectos.

Para atender a los primeros, viajé mucho a Francia y resto de Europa, donde, además, vendía bastante a emigrantes exiliados. De París, en contacto sobre todo con RUEDO IBÉRICO, LIBRERÍA ESPAÑOLA y EDITORIAL EBRO, empecé a traer mucha bibliografía de sociología, política, economía… y hasta de religión, imposible de localizar aquí.

Los afanes por publicar son ya del año 1968. Nacieron también al calor de FUENTETAJA, una vez consolidada ya como librería de referencia y con sucursal en la Facultad de Sociología y Políticas y en la plaza de Sta. Mª Soledad Torres Acosta como librería de libro antiguo especie de revista que siempre llevaba un prólogo de Alberti, abundante bibliografía iberoamericana y diversos comentarios de opinión y crítica literaria. Era gratuita y tuvo gran éxito por lo nuevo en su formato y contenido.

Pronto vino la incursión de lleno en la producción editorial. Eran los años terminales del franquismo e iniciales de la democracia, y había gran ansiedad por conocer, en campos que habían estado muy vedados para muchos. Queríamos apoyar y aprovechar aquel afán para un mejor desarrollo democrático. Lo digo en plural porque, en estas aventuras siempre conté con un espectro amplio de amigos –catedráticos de universidad, algún diseñador famoso, escritores que buscaban donde editar…–, coincidentes en una visión plural y abierta de los asuntos, sin orejeras direccionistas de nadie.

En el primer sello editorial en que participé –CIENCIA NUEVA– , estaban también Alberto Corazón, Canielles, los Hermanos Méndez, Aguilera…, que acabaría constituyendo su propia editorial. Yo mismo acabé creando AYUSO. Vino luego ORBE, acrónimo inverso de EBRO en París, de la que se encargó Jesús Moya. Otro sello nuestro fue ARTIACH, y algo después, con la colaboración de Jesús Munárriz, HYPERIÓN, que se acabó independizando.

Entretanto, en mi entorno inmediato nacían dos sellos nuevos, todavía hoy vivos: ENDYMION y LA PIQUETA. En el primero de ellos, coeditó también AKAL, un gallego que acabaría teniendo su propia editorial, bien relevante por cierto. Y todavía inventé otros dos sellos adicionales: HOLOFERNES y NATCOGO, para libros más coyunturales, como algunos que hice para determinadas Cajas de Ahorros.

Aquella era una mentalidad editorial muy distinta de la que controla hoy este complejo mercado, lo que no le resta atractivo e interés para quienes se preocupan por los frágiles vericuetos de nuestro pasado reciente. Lo acreditan los títulos de los diversos catálogos, abundantes en el campo de la sociología y la política y propicios a facilitar el conocimiento crítico de nuestro entorno. Con sus dimensiones minúsculas, muy personales a veces, y casi siempre coyunturales, contribuyó a los imaginativos esfuerzos de convivencia en aquellos años duros e inciertos. Y patrimonio suyo es, igualmente, el haber dado la oportunidad de ser leídos a autores hoy reconocidos.

En el momento actual, seguimos creyendo en la lectura como medio de reconciliarnos con los demás. Queremos seguir apostando por libros que ayuden al conocimiento y la convivencia responsables.

Y, además, dando oportunidad a autores desconocidos que, con créditos suficientes puedan inscribirse en las páginas de la historia de la literatura o el ensayo.